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QUÉ ES LA BANDA GÁSTRICA VIRTUAL ®
Un enfoque psicológico del problema de la obesidad
Lic. ARMANDO M. SCHAROVSKY
Es posible que usted no haya tenido nunca problemas por exceso
de peso, pero es improbable que entre sus familiares y amigos no
existan personas que sufran de obesidad o que vivan en una
eterna lucha contra la balanza, bajando y subiendo
alternadamente de peso, con el sufrimiento y deterioro de la
salud y la autoestima a la que conducen esas conductas.
Por esa razón, he resuelto iniciar este artículo al revés, por
la conclusión. Luego y solo si el tema es de su interés, podrá
usted informarse más ampliamente, leyéndolo.
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CONCLUSION:
Existe una infinidad de tratamientos para bajar de peso y
la mayoría de ellos funciona.
Sin embargo, los gordos vuelven a engordar una y otra vez:
¿por qué?
Porque prácticamente todos alcanzan su objetivo en formas
distintas de la PROHIBICIÓN, y esa prohibición engendra el
DESEO, que se va acumulando aún más rápidamente que los
kilogramos bajados, provocando un estallido final
incontrolable. Y porque la naturaleza ha inscripto en el
cerebro de casi todos los mamíferos un programa de
recuperación de la masa corporal al final de cada sequía o
período de hambruna.
La BANDA GASTRICA VIRTUAL ® es un tratamiento psicológico
de la obesidad que hace uso de todos los recursos de la
HIPNOSIS y de la REPROGRAMACION SUBLIMINAL, operando
precisamente sobre el otro extremo del problema, sobre el
deseo.
Y no solo disminuye el deseo de comer sino que se
implantan en el inconsciente nuevas pautas de conducta
frente a la comida.
Logra un viejo sueño de los gordos: Bajar de peso a partir
de la disminución del deseo y de un cambio en las
conductas. Puede ser acompañando una dieta o simplemente
cuidándose en la elección de las comidas. Y no tiene
rebote.
Además se logra la desidentificación del obeso con su
tejido adiposo, de manera tal que nunca procure su
recuperación tal como dijimos que marca la naturaleza.
Como utiliza grabaciones de INDUCCION AL SUEÑO, también
mejora o cura las alteraciones del descanso, logrando que
muchos pacientes abandonen toda medicación con tal fin y
disminuye, a partir de un buen descanso, la ansiedad que
en los obesos se traduce como HAMBRE.
No está enfrentado con otros tratamientos ni con los
recursos quirúrgicos: al contrario. Facilita su éxito.
Y en los casos en que la obesidad sea consecuencia de
razones psicológicas, es fácilmente integrable a un
tratamiento psicológico que dilucide y solucione las
causas de la misma.
En resumen: Se trata de un enfoque psicológico del
problema, con la utilización de los recursos de la
hipnosis y la reprogramación subliminal tendiente a
obtener la baja del peso, no a partir de la prohibición
externa, sino de la disminución del deseo, lo que evita el
ciclo de recuperación de peso común a todos los otros
tratamientos. |
Y ahora sí, vayamos al desarrollo:
La obesidad: un problema mundial
El problema de la obesidad se va expandiendo por el mundo de una
manera alarmante: La cantidad de personas obesas en Europa y
Asia Central se triplicó en las últimas dos décadas según los
registros de la Organización Mundial de la Salud. Si la
tendencia no varía, en el año 2010 uno de cada diez niños y uno
de cada cinco adultos, serán obesos.
De acuerdo con un informe del Parlamento Europeo, se calcula que
unos catorce millones de niños de los estados miembros tienen
sobrepeso mientras que otros tres millones son obesos. En
algunas regiones de Europa, hasta el 27 % de los hombres y el 38
% de las mujeres son obesos.
En Estados Unidos, el sobrepeso y la obesidad en conjunto
representan la segunda causa de muerte que se puede prevenir. El
Jefe del Servicio de Sanidad de Estados Unidos (US Surgeon
General) ha declarado que el sobrepeso y la obesidad han
alcanzado proporciones epidémicas en ese país. El 15 % de los
niños entre 6 y 19 años de edad tienen sobrepeso. Los
funcionarios de salud pública afirman que la falta de actividad
física y una dieta no equilibrada están alcanzando los niveles
del tabaco como amenaza significativa a la salud. En la
actualidad, se considera que aproximadamente el 33 % de las
mujeres y el 28 % de los hombres tienen un exceso de peso grave.
En ese país, la obesidad en los niños ha aumentado un 40 % en
los últimos 20 años según el estudio hecho por el “Centro
Nacional de Estadísticas en Salud” donde se determinó que el 25
al 30 % de los niños americanos presentan obesidad. Según
diferentes estadísticas entre el 33 y el 42 % de la población
adulta de Estados Unidos tiene exceso de peso.
En la Argentina, según la Primera Encuesta Nacional de Nutrición
y Salud presentada en el 34º Congreso Argentino de Pediatría de
Diciembre 2007, el 50 % de las mujeres de entre 10 y 50 años
presenta exceso de peso, mientras que el 20 % padece obesidad.
Lamentablemente nuestro país ocupa el segundo lugar en el nivel
mundial, después de Brasil, en el consumo de anorexígenos,
sustancias capaces de disminuir el apetito con el fin de
producir disminuciones en el peso de quienes las ingieren. Los
datos proceden del Informe Anual 2006 de la Junta Internacional
de Fiscalización de Estupefacientes, presentado ante la
Organización de las Naciones Unidas. El 1,18 % de los argentinos
(unas 440.000 personas) consume diariamente estas sustancias,
mientras que en Brasil el porcentaje alcanza al 1,25 por ciento.
Las pastillas son, a no dudarlo, el peor de los recursos. Los
anorexígenos son estimulantes que suprimen el apetito o la
sensación de hambre. Su consumo puede crear dependencia y, como
estimulan el sistema nervioso central, su uso indiscriminado
puede producir graves efectos nocivos. Además dificultan
seriamente la bajada en dietas posteriores, cuando ya no se los
usa.
Cada obeso: un drama particular
Ser gordo es una grave carga en nuestra sociedad. Quienes no lo
son, quienes nunca han tenido que luchar contra su apetito,
quienes nunca han escuchado en un negocio de ropa que le digan
“No tenemos tu talle”, lo ignoran. Muchos han “comprado” la
historia del “gordito simpático” desconociendo la historia
patética que se esconde detrás de esa conducta, aprendida en la
niñez, como un recurso extremo para ser – de alguna manera –
aceptado entre los “otros”, entre los flacos.
Debo aclarar que hablo en primera persona porque he sido gordo
desde niño, hijo de hiperobesos, criado en un hogar donde
siempre se hacía dieta (sin bajar por eso de peso) y he vivido
toda mi vida en una constante lucha contra los kilos. He ganado
muchos rounds pero siempre perdí la pelea. Fui el primer
paciente de este método. Comencé a aplicarlo en mí el 7 de Enero
del 2006. Para fin de Junio ya había bajado 15 kgs. Pero eso no
es ninguna hazaña. Lo importante es que desde esa fecha, sin
hacer nada especial, salvo elegir qué como, me he
mantenido alrededor de ese peso.
Coloco mis fotos no solamente porque son las únicas que estoy
autorizado a difundir, sino porque a los gordos no nos gustan
los consejos de los que nunca han sufrido este problema: siempre
tenemos la sospecha de que nos lo hacen desde un lugar de
presunta superioridad y desde una sustancial incomprensión.
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Noviembre
2005 |
Junio 2006 |
Febrero 2010 |
A quienes somos gordos, la naturaleza nos ha jugado una mala
pasada, porque a nuestro lado conviven personas que comen igual
o más que nosotros… ¡Y no engordan!
Esas personas comen cualquier cantidad, utilizan lo que su
organismo necesita y el resto lo desechan sin consecuencias.
Nosotros tenemos organismos ahorrativos: el excedente no
utilizado de calorías ingeridas lo “ahorramos” almacenándolo en
forma de tejido adiposo. Incluso hay algunos entre nosotros que
pertenecían al bando de los flacos hasta que pasó algo: Un
parto, la menopausia, una rotura de meniscos, etc., y a partir
de ese día todo cambió.
Nosotros, si colocamos en una balanza de dos platillos, en uno
las calorías que ingerimos y en otro las que gastamos en la
actividad diaria, tenemos que la única manera de bajar de peso
es que las calorías ingeridas sean menos que las consumidas.
Esto es una verdadera ley inmodificable para nosotros y no
debemos olvidarlo nunca
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SI INGERIMOS MAS CALORÍAS
QUE LAS QUE CONSUMIMOS: ENGORDAMOS |
O sea que debemos comer menos. ¡Pero eso es lo que hemos hecho
una y otra vez, en cada dieta que hemos emprendido y el
resultado final es que estamos cada vez más gordos! ¿Cómo es
posible?
Las dietas
Todos los obesos podríamos parafrasear a Mark Twain que dijo:
“Dejar de fumar es muy fácil. Yo mismo he dejado de fumar,
docenas de veces” ya que, en reiteradas oportunidades, hemos
alcanzado el peso deseado y a continuación vuelto a subir. Con
el agravante de que cada vez nos resulta más difícil bajar
(nuestro cuerpo aprende a vivir con menos calorías durante
tiempos de dieta) y a la vez recuperamos más velozmente los
kilos perdidos. A tal punto es así, que un autor mexicano,
registrando el hecho de que, cuantas más dietas hacemos más
gordos estamos, escribió un libro titulado: “Las dietas
engordan”
Razones naturales
Casi todos los mamíferos cuentan con un recurso que les ha
servido a través de toda la historia para sobrevivir a sequías y
hambrunas: Cuando en la pradera, el bosque o el habitat natural
falta el alimento, los animales disminuyen su gasto calórico a
niveles inimaginables, y además van perdiendo su peso hasta
morir de inanición. Pero ¿Qué pasa cuando la sequía termina y
vuelve a haber alimentos, con los animales que han sobrevivido,
aunque estén muy flacos? Un mecanismo atávico que probablemente
esté inscripto en el hipotálamo hace que cada uno recupere muy
velozmente todo el peso perdido y algo más, como reserva
adicional para futuras hambrunas.
Este mecanismo está presente en el género humano y es la
explicación a ese fenómeno repetido de que, cuanto más enérgica
ha sido una dieta, al dejarla, nos basta con “respirar hondo” y
ya engordamos. Además, con cada dieta, nuestro cuerpo aprende
cómo defenderse, o sea, como resistir la “hambruna” y como
recuperarse (reengordar) más rápidamente.
Razones psicológicas
Cuando los gordos comenzamos una dieta, lo primero que
preguntamos es: “¿Cuándo se sale?”, o sea, ¿Cuándo podremos
volver a comer de todo? Nuestra actitud es la misma que si
hubiéramos entrado en una cárcel o en un sanatorio. Y nos
comportamos como presos que van anotando en la pared de su celda
la cantidad de días que le faltan para la ansiada libertad. Y
maquinamos venganzas y fantaseamos atracones. La clave de toda
dieta es la prohibición y según describió Lacán: “La prohibición
engendra el deseo”
Y continuamos acumulando presión, hasta que un día algo sucede:
la balanza no responde, o nos peleamos con alguien o alcanzamos
un determinado kilaje o se enferma un ser querido, o… (Complete
usted con lo que desee) y llegamos a un punto de quiebre que yo
bauticé como el punto del “Ma’ sí”, porque decimos: “Ma’ sí, me
cansé. Ahora como y el lunes arranco de vuelta”. Y luego decimos
“El día ya está perdido” y entonces, todo vale. Comemos cuanta
cosa encontremos, en cualquier orden y en cualquier cantidad. Y
el alud se precipita, y la bola de nieve no hace sino aumentar y
si el lunes recomenzamos el martes volvemos a suspender y… Otra
dieta más para nuestra historia. Y si bajamos cinco kilos en un
mes y medio engordaremos siete en apenas dos semanas.
Podríamos comparar comer con comprar con una tarjeta de crédito.
Porque en ambos casos hay una distancia entre el momento del
placer (comprar, comer) con el del displacer: pagar el resumen,
subirse a la balanza. Supongamos que usted ha decidido cuidarse
estrictamente en los gastos porque está sobregirado, pero que se
tentó y en un shopping se acaba de comprar un costoso par de
zapatos. ¿Cuál es su reacción natural? Seguramente comenzará a
devanarse los sesos para ver en qué puede ahorrar como una forma
de compensar y minimizar las consecuencias de su exceso.
Seguramente no se le ocurriría decir: “Ma’ sí: la semana ya está
perdida” y a continuación comprarse cinturones, carteras, etc.
Y de esa manera obramos los obesos. ¿Estamos locos? No. La razón
es que nos comportamos como los presos a cadena perpetua. Si un
condenado a cadena perpetua logra escaparse y sabe que
inevitablemente lo van a detener en pocos días ¿Porqué se
privaría de hacer nada malo? ¿Por qué dejaría de robar, tomar,
violar? Si igualmente lo van a detener y devolver a la cárcel y
su condena no puede ser mayor.
La cirugía
La banda gástrica ajustable es un excelente recurso quirúrgico
que consiste en divi-
dir el estómago en dos partes, como si fuera un reloj de arena,
con una banda o aro que puede ser ajustado aún más desde fuera,
de tal manera que la parte que finalmente funcionará como
receptor de los alimentos no resulte más grande que dos huevos
duros.
A partir de
ese momento el estómago comienza a funcionar como un reloj de
arena: Se llena la parte superior con muy poca comida y se torna
imposible incorporar más. Solo cuando esta comida es digerida
puede atravesar el ajustado camino que permite la banda
gástrica.
Aún así, hay un porcentaje de pacientes que no adelgazan y aún
que engordan. ¿Por qué? Porque desaparece el lugar adonde
“poner” la comida pero continúa intacto el apetito. Porque,
contrariamente a lo que la gente supone, el “hambre” no está en
el estómago sino en nuestra cabeza.
Y entonces
comienzan a comer helados, cremas, etc., llegando en algunas
oportunidades a licuar la pizza para digerirla velozmente y
poder continuar ingiriéndola.
Por esa razón es que auné mis conocimientos de PSICOLOGÍA,
de HIPNOSIS y de REPROGRAMACIÓN SUBLIMINAL a mi larga
experiencia como OBESO para diseñar un tratamiento psicológico
que atacara la obesidad no solamente como uno más de los muchos
tratamientos para bajar de peso, sino como el mecanismo
conducente a no volver a engordar luego, debido a la
incorporación al inconsciente de nuevas pautas de conducta
frente a la comida.
El resultado
es
la BANDA GÁSTRICA VIRTUAL ®,
un recurso terapéutico que se puede sumar a cualquier
tratamiento exitoso para bajar de peso a fin de lograr que el
paciente no vuelva a engordar al terminarlo
.
La BANDA GASTRICA VIRTUAL ®
La Hipnosis clínica aplicada por los psicólogos no se parece al
espectáculo al que nos tienen acostumbrado el cine y la
televisión. Se trata de un estado muy placentero de relajación,
donde los pacientes entienden y recuerdan todo y no llegan a
estar inconscientes nunca, aunque por la disminución de algunas
inhibiciones conscientes, alcanzan recursos y potenciales
usualmente dormidos o inalcanzables, pudiendo de esa manera
inscribir de manera muy profunda, ideas y convicciones, tal como
sucedió en la primera infancia, cuando fuimos educados y
formados por nuestros padres.
En una sesión que puede ser grupal o individual, los pacientes
incorporan tanto consciente como inconscientemente nuestra
filosofía y las consignas que se van a convertir en conductas
automáticas frente a la comida, facilitándoles la pérdida de
peso. Además se les entregan dos grabaciones que deberán
escuchar al menos una vez al día. Una de las mismas es de
inducción al sueño y deberá escucharla cada noche al irse a
dormir. En realidad se quedará dormido escuchándola, con lo que
– adicionalmente – podrá solucionar casi todos sus problemas de
insomnio o de mal descanso: muchos de nuestros pacientes, además
de adelgazar, dejan de tomar ansiolíticos o hipnóticos para
lograr descansar. La otra deberá ser escuchada en vigilia, al
menos una vez al día. La reiteración diaria de las consignas
permite su inscripción en el inconsciente y su reaparición en la
conciencia como surgida desde adentro.
O sea que no hacemos más gruesos los barrotes de la celda:
logramos que la modificación de las conductas frente a la comida
sea una decisión autónoma, evitando así esa presión acumulativa
que conduce inevitablemente a las recaídas.
La consecuencia esperable es una disminución drástica del
apetito a menos del 50%. Por supuesto que esto no garantiza, de
por sí, la baja de peso a menos que sea acompañada de correctas
elecciones. Y así se puede lograr el viejo sueño de los gordos:
bajar de peso sin seguir una dieta estricta: “cuidándose”.
No competimos con nadie
Nosotros no damos dietas, porque no somos médicos. Lo que
brindamos es la herramienta que le va a permitir a nuestros
pacientes cumplir sin esfuerzos con la dieta que hayan elegido.
La disminución del apetito tiene como consecuencia que el
paciente se sienta satisfecho con la ración autorizada.
También aquellos que han sido sometidos a alguna cirugía pueden
encontrar en este tratamiento el recurso que les permita no
sufrir más por la disminución de comida.
Pero eso, a veces no alcanza
Muchas veces la obesidad, como gran cantidad de enfermedades
psicosomáticas como la impotencia, las fobias, las jaquecas,
etc., son la expresión de profundos problemas psicológicos y no
la mera consecuencia de malos hábitos adquiridos.
En tales casos este tratamiento no es suficiente. Inclusive a
veces, sirve como un test para desnudar que el paciente, de
verdad, quiere, necesita estar gordo. En tales casos será
imprescindible ahondar en su historia y eso no se logrará, por
supuesto con este tratamiento, sino con el auxilio de la psicología y
un profesional avezado. Si el paciente decide utilizar la
hipnosis regresiva, el problema puede llegar a solucionarse en
muy pocas sesiones.
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